A finales de los 90, las computadoras comenzaron a ser un instrumento indispensable en las oficinas y hogares de países como Estados Unidos y Alemania, principalmente por la aparición de Internet, una nueva tecnología capaz de comunicar digitalmente a todo el mundo.

A partir del nuevo milenio, la domesticación de la web en las naciones democráticos relegó a la televisión, la radio y los periódicos locales como las plataformas principales de comunicación; las personas podrían acceder a más fuentes de información mediante navegadores de búsqueda de contenidos.

Países de Latinoamérica como Argentina, Chile, Uruguay y Perú recibieron este fenómeno tras las caídas de regímenes autoritarios, pasando de décadas de represión a poder interactuar con otras comunidades.

Aunque Internet no fue creado para competir o exhibir los intereses políticos, alteró el curso evolutivo social del ser humano; con las nuevas tecnologías se modifican pensamientos, ideologías y tendencias políticas, y en México no ha sido excepción.

Durante la administración de Felipe Calderón (2006-2012), las denuncias relacionadas a la “guerra contra el narcotráfico” se diversificaron: surgieron blogs con notable impacto nacional, donde se comprobaban atropellos de policías y militares contra la sociedad, así como las ejecuciones del crimen organizado.

A Enrique Peña Nieto le cobró factura la solidificación de las redes sociales, mucho tiempo antes de que iniciaran las campañas electorales para la Presidencia. En la FIL de Guadalajara 2011 evidenció su incapacidad para sostener una entrevista no planeada y todavía no concluía su conferencia cuando miles de usuarios ya sabían que su libro preferido era “La Biblia”.

Luego de tomar protesta como mandatario nacional, Peña Nieto mostró su intención de restringir señales de internet mediante la iniciativa de Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, con el claro objetivo de que no se conocieran casos como la “Casa Blanca” o su viaje a Londres, donde fue acompañado por una comitiva de 200 personas.

La credibilidad en los gobiernos ha disminuido ante los “nativos digitales”, aquellas personas que crecieron en la era del mp3 y apps, testigos de la consolidación de la “red de redes”, que gracias a su lenguaje universal pueden explorar nuevas o distintas tendencias políticas, como es el caso de los europeos que se han unido a las filas del Estado Islámico.

En la Primavera Árabe, las redes sociales no solamente fueron una herramienta para quienes manifestaron su apoyo, sino también para los involucrados directos en los enfrentamiento bélicos de Egipto, Libia y Túnez.

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Otro caso que comprueba el poder de Internet es el del ex agente de la CIA Edward Snowden, actualmente refugiado en Moscú, Rusia, autor de las Revelaciones sobre la red de vigilancia mundial que se realizaron desde Washington a naciones de todos los continentes, entre ellas China, Alemania, Australia y Canadá.

Todo este movimiento comenzó en 1992, con la aparición de World Wide Web (WWW), un sistema de distribución de documentos de hipertexto interconectados y accesibles vía Internet, para crear espacios que pudieran utilizar empresas, organismos y personas para agruparse de acuerdo a sus intereses.

Según un estudio que se publicó en 2004 por la agencia Global Information Technology Report, en 1999 accedían diariamente a Internet 276 millones de personas en el mundo; se estima que en 2013, eran 819 millones quienes interactuaban constantemente en Facebook.

La democracia, por su origen etimológico griego, se define como “la voz del pueblo”, aunque antes de la aparición de la web no había existido una plataforma donde cada persona pudiera compartir su opinión ni simpatizar con determinado grupo sin imposición; incluso hoy se habla de una “democracia digital o electrónica”, que fomenta una mayor participación cívica, social y política.


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